María Eugenia Noguerol
Retrato de una auténtica ganadora
María Eugenia Noguerol recuerda en Rosariosus días de gloria como golfista, ya alejada de los greens y en compañía de su hija y su marido.
“Cuando jugaba siempre esperaba ganar. Nunca perder. Sabía que existía esa posibilidad, pero no la consideraba demasiado”.
Perfil de una ganadora nata.
Nada parece perturbar la tranquilidad del coqueto departamento donde vive María Eugenia Noguerol, en el centro de Rosario y con vista al imponente “hazard de agua lateral” que es el Río Paraná. El sol se mete decidido en el living, donde la dueña de casa repasa con pasión y sin un mínimo rasgo de melancolía, toda su carrera como golfista, que tuvo su máximo esplendor en la década del 80.
Hoy, el tiempo de la competición quedó definitivamente atrás. Su esposo Mariano y su hija Agustina, de 5 años, son los agradables motivos de su andar cotidiano. Claro que el golf no quedó en el olvido para esta analista de sistemas, pero solamente es una linda diversión de fin de semana.
Detrás de esa mujer que interrumpió cinco minutos la entrevista para ir a buscar a su hija al jardín, convive una golfista que nació para competir al más alto nivel, dueña de un palmarés que bien puede ser la envidia de cientos de mujeres y, por qué no, de muchos hombres que hacen del golf una religión.
Quizás muchos no lo recuerden, incluso lo desconozcan, pero Noguerol fue campeona mundial de aficionadas por equipos en Cali, Colombia, junto a Nora Ventureira en 1987. A ese logro, hay que sumarle sus cuatro títulos en la Copa Los Andes, o sus cinco conquistas el Argentino, o el orgullo de terminar en cuatro oportunidades como líder del Ranking Nacional, entre tantos otros.
“Ahora soy una golfista de fin de semana. Lo mío es llegar, pararme en el tee y pegar el drive. Lo sigo disfrutando como siempre, aunque no jugando como antes. Las sensaciones cambiaron mucho. Estoy más relajada, puedo despejarme, caminar, y si tengo la suerte de pegarle bien, mucho mejor”, comienza María.
La protagonista de esta historia empezó a los 9 años en el Rosario Golf Club, y tomó clases con Orlando Lalo Tudino y luego con Salvador Martín. “Mi contacto con el golf fue surgiendo naturalmente. También jugaba al tenis y al hockey. En una oportunidad, gané el individual de un interclubes de menores en Ranelagh y de la AAG me invitaron a jugar la clasificación del Argentino en San Andrés, que también la gané y llegué a la semifinal. Se dio todo así. Luego me convocaron para representar a la Argentina y llegó el Mundial. Ya estaba decidida a jugar al golf”
El diálogo se va soltando como un swing luego de tirar un balde de pelotas en el driving. Confiesa que jamás evaluó dejar de ser aficionada. La vida de una golfista profesional no era para ella: “Nunca quise eso para mi”, responde segura.
-¿Cómo ves el golf en la Argentina?
-Lo veo bien, mucho más competitivo y desarrollado. Se le ha otorgado otra dimensión, con la cantidad de torneos que hay, con el desarrollo de las escuelas, las giras. Noto que, a diferencia de mis épocas de jugadora, se llega al golf con otra perspectiva. La nuestra siempre fue una mentalidad amateur, hoy se busca jugar y prepararse para el profesionalismo. El dinero ha cambiado, hay mucha plata y mucha propaganda.
-Puntualmente, ¿cómo ves al golf femenino?
-La competencia es buena también. Me interesa mucho lo que está haciendo Victoria Tanco, que poco a poco y pese a su edad empieza a marcar diferencias. El nivel es muy bueno y lo digo sobre la base de los scores que se ven. Es bueno porque de algún modo se fue achicando la brecha con los varones, al menos en ese aspecto.
Nunca llevó una estadística propia de los torneos que jugó. Un trabajo realizado en la AAG le permitió conocer a ciencia cierta cuántos títulos importantes había obtenido en su carrera. Los trofeos, como algunos recortes de diarios y revistas, quedaron en casa de su mamá, por una cuestión de humildad: no le gusta ostentarlos.
Su máximo logro llegó, tal vez inesperadamente, en Colombia. En 1987, en Cali, junto a su inseparable amiga Nora Ventureira, se consagraron campeonas del IX Mundial Femenino de Golf Aficionado por Parejas.
“Allí llegamos de casualidad. Colombia invitaba a las primeras 13 parejas del mundial anterior y, en el 85, habíamos quedado retrasadas y habíamos perdido la chance de volver. Finalmente, la Asociación decidió pagar el viaje y allá fuimos”.
Según recuerda María Noguerol, la expectativa inicial era quedar en el top ten, pero con el correr de las vueltas las posibilidades fueron creciendo. La competencia se jugaba en la modalidad de fourball agreggate – “un formato que no te perdona” – pero un buen rendimiento les permitió alzarse con la corona en juego.
“Íntimamente teníamos ese pálpito, esa confianza. Recuerdo que antes de salir a jugar los últimos 18, le dije a Nora: ‘Hagamos todo lo posible, juguemos lo mejor que podamos, y que sea lo que sea’. Nora jugó bárbaro y yo tuve un día bueno. La verdad, nos equivocamos”, recuerda con una amplia sonrisa.
-¿Cómo fue la definición?
-El último día jugamos con Canadá en el segundo threesome y terminamos sin saber si éramos campeonas. Tuvimos que esperar a que finalizara el resto. Fue una confusión todo lo que vivimos hasta que se definió. Allí sentí una felicidad enorme.
Mentalidad ganadora
María Noguerol fue una ganadora nata. Su capacidad de triunfos residía en su fuerza mental para jugar con la misma intensidad desde el primer drive hasta el último putt. Ella misma se describe como golfista: “Cuando jugaba siempre esperaba ganar. Nunca perder. Sabía que existía esa posibilidad, pero no la consideraba demasiado”.
-¿Dónde aprendiste a tener esa actitud?
-Creo que con eso se nace. O en todo caso te la dan los torneos y las victorias. En mi cabeza siempre pensaba en positivo. Nunca pensé en el swing. Tenía un solo objetivo: medio del fairway y bandera. No me importaba el bunker, el viento, el agua. Hoy, en cambio, pienso tirarla al medio del green.
-En el juego, ¿dónde te sentías más cómoda?
-Con el drive y los hierros nunca tuve problema. Nunca pensaba en la forma de levantar el palo. En cambio, el juego corto me costaba y el putter me hizo sufrir. Me hizo perder torneos. Lo peor de todo es que en la semana no practicaba el green y sí tiraba pelotas con el hierro 6.
-¿Cuando tomaste la decisión de no competir más?
-Fue allá por 1993. Me empecé a cansar, ya no practicaba tanto. Iba a los torneos y me daba cuenta de que no podía ganarlos, que no me sentía cómoda jugando. No me divertía. Nunca sentí la presión de jugar, era algo natural, me gustaba. A partir de la inseguridad que empecé a sentir con el juego, dejé de competir al máximo nivel.
-¿Qué te dio el golf?
-Me dio mucho, y pensar que todo surgió sin pensar. La pasé bárbaro. Gané amigos como Nora Ventureira con la que compartí muchos viajes. Ya es una etapa terminada, lo veo como algo lejano, lo recuerdo con muchísimo cariño.
FRASES
Lorena y Annika
“Lorena Ochoa es un fenómeno, es la que continúa el reinado de Annika. A ella la vi jugar en el mundial de Canadá, ganó por siete golpes bajo par en una cancha totalmente anegada”.
Tiger, Pigu y el Pato
“Tiger me divierte. Es explosivo y divertido. Cabrera y Romero juegan súper natural, es algo innato de los argentinos. Es muy diferente a los estadounidenses, que tienen un swing armado y reestructurado”.
La sucesora
Agustina, su hija, muchas veces le pide ir a la zona de práctica a tirar pelotas. Sin embargo, María Noguerol no se obsesiona con sacarla golfista: “Me gustaría que juegue hockey, para su edad me parece mejor un deporte grupal. Cuando sea más grande, ella elegirá”.
Profesionalismo
“La vida de la mujer que se hace profesional es complicada, es difícil que un hombre te siga. Al menos que te llames Sorenstam y le puedas decir: Vení atrás mío que gano cinco millones por año”.
VICTORIAS
Nacionales
Campeonato del Club R.G.C.: 7 veces.
Campeonato Argentino de Aficionadas: 1983 – 1985 – 1988 – 1989 – 1991
Copa M. de Maglione (Clasificación Argentino de Aficionadas): 1979 – 1985 – 1991
Copa Alberto del Solar Dorrego (Campeonato Nacional por Golpes): 1991 – 1992
Interclubes (Primera): 1983 – 1984
Clasificación Copa El Hogar: 1981 – 1983 (con Fernando Chiesa)
Copa El Hogar: 1981 – 1985 (con Fernando Chiesa)
Campeonato Argentino de Juveniles: 1983
Copa Dr. Carlos M. Sojo: 1982 – 1983 (con Susana Garmendia)
Abierto del Litoral: 1981 – 1984 – 1998
Abierto del Centro: 1987
Abierto del Norte: 1984 – 1987
Abierto del Sur: 1986 – 1987
Dr. Luis Gestoso: 1991
Internacionales
Copa Fray Crocker, Uruguay: 1983 – 1984
Campeonato Sudamericano Copa Los Andes: 1980 – 1981 – 1988 – 1994 (Capitana) – 1998 – 1999 (Capitana)
Copa Artigas: 1981
IX Mundial Femenino de Golf Aficionado por Parejas: 1987
Torneo Ciudad de Quito: 1989
Por Pablo Casazza
Fotos Enrique Berardi
















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