
Trevor Immelman logr贸 lo que desde la victoria de Gary Player en 1978 ning煤n sudafricano ab铆a podido conseguir: la consagraci贸n en Augusta. La cr贸nica de un Masters que, entre los argentinos, tuvo el promisorio debut de Romero y un Cabrera decididamente peleado con el putter.
Un Masters distinto. Sin intriga sobre qui茅n iba a ser el ganador al final, pero con una carga emocional en los protagonistas como hac铆a tiempo no se ve铆a. En una cancha que los trat贸 muy bien durante tres d铆as y que el domingo mostr贸 sus dientes, a pesar de que los organizadores, sabiendo bien el pron贸stico del tiempo, les regalaron entre 200 y 300 yardas en los tees de salida. Con Tiger poco fino alrededor y sobre el green, con candidatos como Phil Mickelson que se fueron desdibujando con el correr de los d铆as y con un campe贸n que, conoci茅ndolo desde hace mucho y habi茅ndolo visto trabajar, era m谩s que probable que alguna vez fuera a ganar un Major. No necesariamente hubi茅ramos pensado que ser铆a en Augusta, pero de la manera en que se movi贸 en la cancha durante 69 hoyos, dio la sensaci贸n de estar casi siempre en control de la situaci贸n.
La semana comenz贸 con la novedad para nosotros de que 脕ngel Cabrera se hab铆a quedado sin caddie. El martes, cuando llegu茅, me lo encontr茅 en el putting green con su hijo 脕ngel vistiendo el mameluco blanco, y all铆 me cont贸 que Eduardo Gardino le hab铆a dicho despu茅s de Doral que necesitaba un descanso. A la pregunta inmediata sobre alg煤n problema entre ellos, la respuesta fue que de ninguna manera y que simplemente el caddie le hab铆a comunicado al jugador su deseo de no seguir trabajando. El timming no fue bueno: llegar al Masters sin caddie no es lo mejor que le puede pasar a alguien que figura entre los posibles candidatos.
De todas maneras, Cabrera estuvo muy distendido durante toda la semana, peg贸 muy bien de tee a green, termin贸 segundo en greens acertados (51 de 72), pero estuvo peleado con el putter. Tanto que finaliz贸 煤ltimo en esa estad铆stica entre los que pasaron el corte. Para tener una idea en n煤meros, luego de tres rondas, Cabrera hab铆a necesitado 100 putts. El segundo que peor hab铆a golpeado la pelota arriba del green lo hab铆a hecho 94 veces. Esto quiera decir que si Cabrera hubiera sido el peor, pero compartiendo esa posici贸n, hubiera comenzado el d铆a cuatro bajo par y con posibilidades de ganar.
Nicklaus, Player y Palmer en Augusta
El mi茅rcoles fue el tradicional torneo de par 3, algo que siempre es agradable de ver porque all铆 se juntan todos. Charles Coody, campe贸n en 1971, logr贸 uno de los cuatro hoyos en uno, estuvieron Jack Nicklaus, Gary Player y Arnold Palmer jugando juntos, los chicos hicieron de caddies de sus pap谩s y el p煤blico disfrut贸 del 煤nico momento de relax que tienen los jugadores en la semana. La victoria fue para Rory Sabbatini y la maldici贸n que reina sobre el ganador del torneo de par 3 se mantuvo intacta. Ning煤n victorioso en este torneo ha podido ganar el mismo a帽o el Masters, siendo Raymond Floyd quien m谩s cerca estuvo cuando, luego de ganar el mi茅rcoles, perdi贸 en play off el domingo frente a Nick Faldo.
La primera ronda nos dej贸 la satisfacci贸n de ver a nuestros dos jugadores junto a los dos primeros del ranking mundial, lo que habla de c贸mo consideran a Andr茅s Romero y a Cabrera por estos lados. La mayor铆a de los mejores scores estuvieron por la ma帽ana y s贸lo Justin Rose, por la tarde, le dio alcance a Trevor Immelman con 68 golpes. Los 19 scores bajo par se debieron a la falta de viento y a que los greens segu铆an h煤medos por la lluvia del fin de semana anterior. Tiger s贸lo igual贸 el par y en ning煤n momento demostr贸 ser el jugador avasallante de comienzos de temporada. Tiene que haber jugado con dolor en su rodilla izquierda porque, dos d铆as despu茅s de finalizado el torneo, estaba en Utah siendo operado por tercera vez. Nadie se enter贸 de esto hasta varias horas despu茅s de finalizada la 煤ltima ronda.
Cabrera, jugando con 茅l, empez贸 a mostrar su falta de efectividad sobre el green y enseguida en el hoyo 3 necesit贸 tres putts desde menos de tres metros. Sus 73 golpes no lo dejaron lejos, pero s铆 con la sensaci贸n de que ser铆a una semana larga si no encontraba algo en su juego de green. Para Romero era su presentaci贸n en Augusta y nada menos que al lado de Mickelson. Termin贸 en par logrando cinco birdies y conforme. Por la noche, estuve charlando en su casa y estaba muy contento, pero se notaba que reci茅n iba a poder relajarse un poco cuando la ronda del viernes finalizara y estuviera dentro del corte.
El jueves marc贸 la despedida de Justin Rose del torneo. En tres de los 煤ltimos cuatro Masters ha punteado despu茅s del jueves, pero nunca pudo mantener el ritmo y esta vez no fue la excepci贸n. Los 78 golpes lo dejaron fuera y la punta, luego de dos d铆as, qued贸 para Immelman que, jugando por la ma帽ana, repiti贸 los 68 golpes y con 136 pon铆a mucha presi贸n en el corte, ya que la regla de los 10 golpes parec铆a que iba a quedar sin efecto y que s贸lo los 44 mejores jugar铆an el fin de semana. El joven Brandt Snedeker sorprend铆a con su ronda de 68 y quedaba a uno, mientras que Mickelson se colgaba la chapa de candidato con una tarjeta de 68.
Lo mejor del d铆a, y del torneo, lo hizo el temperamental Steve Flesch. Un zurdo que juega b谩rbaro, pero que cuando se le desequilibra la burbuja empieza a hacer bogeys sin parar. Sus 67 golpes lo dejaron a tres del l铆der y con la posibilidad de compartir la salida del s谩bado con Mickelson. Romero jug贸 en forma muy prolija y con s贸lo dos birdies firm贸 una tarjeta de 72 golpes que le dieron el pase a su primer fin de semana en Augusta. 鈥淎hora que pas茅 el corte voy a jugar un poco m谩s agresivo鈥, dijo Pigu al terminar. Se lo notaba feliz por la tarea cumplida, pero el s谩bado lo esperaba una dura prueba.

Cabrera, en tanto, volvi贸 a padecer sobre el green y cuando hizo par en el 15 con tres putts elpanorama no era alentador. Dos hierros fant谩sticos en el 16 y 17 le dieron dos birdies que lo metieron otra vez en la pelea, sobre todo porque la bandera del 18 era la m谩s f谩cil y pod铆a pensarse en otro birdie m谩s. La pelota le sali贸 lenta con el segundo golpe desde el segundo corte y no lleg贸 al green. Su approach no fue bueno y fall贸 desde metro y medio para par. No estaba lejos con 145, pero la sensaci贸n segu铆a siendo mala sobre el green.
Tiger pele贸 como s贸lo 茅l lo hace y logr贸 en el 18 uno de los pares m谩s incre铆bles de la historia del Masters. En mis 15 a帽os en Augusta nunca vi a nadie tirar el tercer tiro del 18 desde el medio del fairway del 10. El golpe es ciego. Con un bunker en el medio y con la bandera sobre la derecha parec铆a imposible dejarla cerca. El golpe fue tan perfecto que pudo haberse metido si en su camino no encontraba la pelota de Stuart Appelby. Fue par y con 143 quedaba a la expectativa de una buena ronda el s谩bado. All铆 jugar铆a con Andr茅s Romero y ese d铆a ser铆a el 煤nico en que mostrar铆a toda su calidad.
No pudo ser, Fred
El corte qued贸 en 147 y los nombres de Ernie Els, Sergio Garc铆a, Luke Donald, Aaron Baddeley y Sabattini quedaron fuera del torneo, pero la mayor decepci贸n para el p煤blico fue lo de Fred Couples. El campe贸n de 1992 manten铆a una racha de 23 cortes consecutivos pasados en Augusta y, luego de los 76 del primer d铆a, las cosas se hab铆an complicado, pero mucho m谩s cuando jug贸 los primeros 9 hoyos del viernes en dos sobre par. Se repuso y lleg贸 al hoyo final necesitando birdie para pasar. Dos golpes magn铆ficos y otra oportunidad de birdie desde menos de dos metros. La tensi贸n en el p煤blico pod铆a sentirse y todos hac铆an fuerza para que Freddy la embocara. No pudo ser y el record quedar谩 compartido con Gary Player, quien dicho sea de paso, jugo su Masters n煤mero 51 estableciendo una nueva marca.

El s谩bado era el d铆a del ataque para los que ven铆an de atr谩s. Tiger mostr贸 toda su calidad y sin errores firm贸 68 golpes. Junto a 茅l, Romero actu贸 en forma excelente y s贸lo cometi贸 un error, algo que pasa muy seguido en los novatos. Lleg贸 al tee del 16 cuatro bajo par y encontr贸 la bandera del par 3 larga y en la parte alta del green. Convers贸 mucho con su caddie y se decidieron por jugar un hierro 7 con fade. La pelota sali贸 para la derecha y termin贸 en el bunker, 煤nico lugar adonde no hay que ir con esa posici贸n de bandera. Trat贸 de jugar un golpe justo desde la arena y termin贸 haciendo doble bogey. Los 70 golpes lo dejaban en una buena posici贸n, pero la amargura por ese error no se la sacaba nadie.
Los nombres de Immelman y Snedeker no se los imaginaba nadie para la 煤ltima salida del s谩bado, pero poco a poco fueron mostrando toda su calidad, algo que qued贸 demostrado con los dos golpes que pegaron en el 18, dej谩ndose Snedeker un putt de dos metros e Immelman uno de 50 cm para birdie, cosa que ambos consiguieron.
El 煤nico momento de angustia que vivi贸 quien terminar铆a siendo el ganador fue en el 15. Jug贸 su segundo golpe a corta del agua y desde all铆 su approach pic贸 en el green, pero retrocedi贸 con el efecto y tom贸 la bajada frente al green encamin谩ndose hacia el agua. Nunca vi una pelota parar en el lugar que fren贸 茅sta, pero al igual que Couples en el hoyo 12 durante la 煤ltima vuelta del 92, Immelman tuvo su golpe de fortuna: como hizo Freddy aquella vez, salv贸 el par y termin贸 haciendo 69 golpes que lo dejaron con dos de ventaja.
Cabrera sigui贸 padeciendo su putter y firm贸 73 golpes, mientras que Mickelson, que aparec铆a como el gran favorito luego de dos rondas, termin贸 haciendo 75 golpes. El zurdo parec铆a tener todo en bandeja, pero tuvo un golpe de mala suerte en el 8 que lo sac贸 de concentraci贸n. Estaba seis bajo par y con buena posibilidad en el par 5, pero su tercer tiro fue tan bueno que le peg贸 a la bandera y retrocedi贸 hasta el borde del green. Fue como si Tyson le hubiera pegado en la mand铆bula. Hizo tres putts y nunca m谩s pudo recuperarse.
Immelman, immejorable
La ronda final se jug贸 en condiciones extremas y el viento fue aumentando a medida que pasaban las horas. S贸lo dos rondas debajo de 70 (Miguel 脕ngel Jim茅nez 68 y Heath Slocum 69), hablan a las claras de la dificultad que enfrentaron los jugadores. Los l铆deres comenzaron con mucho nervio y r谩pidamente se not贸 que si alguno de los de atr谩s apretaba el acelerador, la punta pod铆a cambiar de manos, pero esto no sucedi贸.
Immelman pareci贸 recuperarse del comienzo dubitativo y, luego del birdie del 5, dej贸 la pelota dada en el 7. All铆 parec铆a retomar el control, pero fall贸 el putt, necesit贸 tres putts en el 8 y en el 9 peg贸 un segundo golpe muy malo que termin贸 en el bunker. Otra vez las dudas en la cara del sudafricano, pero por suerte para 茅l pudo salvar el par. Ni Snedeker, ni Flesch, ni Tiger, ni Stewart Cink hab铆an hecho nada brillante y el puntero segu铆a navegando sin grandes inconvenientes. Su 煤nico rival eran sus propios nervios.
La vuelta fue un concierto de errores. El primero en despedirse fue Romero con triple bogey en el 11. La pelota le qued贸 con barro para el segundo golpe y entre eso y el viento que soplaba hacia la izquierda, le sali贸 un hook que termin贸 en un lugar adonde creo nadie hab铆a ido antes. Se recuper贸 despu茅s con dos birdies para terminar en el octavo lugar y ganarse la invitaci贸n para el a帽o pr贸ximo.
Flesch la tir贸 al agua en el 12 y a partir de all铆 anot贸 cuatro bogeys seguidos del 14 al 17. Snedeker no pudo nunca mantener la calma y termin贸 con 9 bogeys en su tarjeta. El 煤nico del cual se esperaba algo era de Woods, pero s贸lo se escuch贸 un rugido del tigre y fue en el 11, cuando emboc贸 desde el borde del green. Parec铆a que comenzaba la arremetida, pero fall贸 de muy cerca en el 13, hizo tres putts en el 14 y cuando no pudo bajar el 15 todo termin贸 en su mente. El gesto en el 18, cuando emboc贸 el 煤ltimo putt, lo dijo todo. Es muy dif铆cil atacar al puntero sin bajar los par 5 en Augusta y Tiger no logr贸 un solo birdie en ellos el domingo.
Atr谩s, los nervios segu铆an a pesar de que nadie molestaba al puntero. Snedeker tir贸 al agua en el 13 por segundo d铆a consecutivo y all铆 pareci贸 que todo estaba resuelto tras el birdie de Immelman. Llegaron al tee del 16 con Tiger terminado en 5 bajo par y con Snedeker como el m谩s cercano al l铆der de los que quedaban en la cancha. Por suerte para Immelman, su compa帽ero de juego jam谩s se imagin贸 lo que iba a suceder. El sudafricano cometi贸 un error incre铆ble y tiro al agua en el par 3. Su ventaja se redujo a tres y, cuando su approach en el 17 termin贸 en el bunker, su cara se transfigur贸. Por suerte para 茅l, salv贸 el par y camin贸 mas sereno el hoyo final.
La victoria qued贸 sellada con un par y la satisfacci贸n volvi贸 a su rostro. 鈥淨uiero dedic谩rselo a mis padres, que hicieron un gran sacrificio para que yo pudiera venir a los Estados Unidos a jugar al golf hace muchos a帽os鈥, dijo un emocionado Immelman al terminar.
Parece dif铆cil de creer que desde el triunfo de Gary Player en 1978 ning煤n otro sudafricano haya podido calzarse el saco verde. En los 煤ltimos a帽os, Els, Goosen y Sabattini terminaron segundos, pero fue este chico de 28 a帽os quien hizo realidad el sue帽o de un pa铆s que venera a este torneo como a ning煤n otro en el mundo. Player no pudo estar presente para la ceremonia, pero desde el otro lado del mundo debe haber sentido una enorme satisfacci贸n por este jugador que desde muy peque帽o ha sido su protegido.
El a帽o pasado fue Johnson. Esta vez le toc贸 a Immelman. Las nuevas generaciones avanzan r谩pidamente.

Por Francisco Paquito Aleman
Fotos Getty Images

Todo parece indicar que los favoritos para quedarse con el pr贸ximo US Open son Tiger y Mickelson, por los antecedentes de ambos jugadores en los torneos disputados en esta cancha a orillas del Pac铆fico. La ilusi贸n argentina, en tanto, permanece intacta.
Parece mentira, pera ya pas贸 casi un a帽o de la epopeya de Oakmont. Y todav铆a estamos con el recuerdo fresco de aquel domingo 17 de junio, que empez贸 con la ilusi贸n de muy pocos y que termin贸 bien entrada la noche en los salones del club house, en donde tambi茅n unos pocos tuvimos la inmensa fortuna de poder celebrar junto a 脕ngel Cabrera su hora m谩s gloriosa. Con esas im谩genes que ser谩n imborrables para nosotros, lleg贸 el momento de meternos en una nueva edici贸n del campeonato m谩s duro que existe en el golf.
La USGA hace ya algunos a帽os empez贸 a explorar la posibilidad de llevar el US Open a canchas p煤blicas. Es cierto que Pebble Beach est谩 en la rotaci贸n de 1972 y que se ha transformado en la sede emblem谩tica del campeonato, pero tambi茅n que de p煤blica tiene s贸lo el nombre, ya que a casi 500 d贸lares el green fee no son muchos los que pueden acceder a ella.
En 2002, Bethpage Black fue una prueba de fuego para David Fay, Director Ejecutivo de la USGA y principal propulsor de la idea de llevar el US Open a este tipo de canchas. El 茅xito ese a帽o fue fenomenal y el hecho de que se jugara en las afueras de New York hizo que la cancha se ganara otra nominaci贸n para ser la sede de 2009. Con Pebble Beach como sede de 2010, este a帽o comenzaremos una trilog铆a de US Opens en canchas p煤blicas, porque la cancha sur de Torrey Pines en San Diego ser谩 el escenario en donde 脕ngel Cabrera tratar谩 de lograr algo que no ocurre desde 1989, cuando Curtis Strange defendi贸 con 茅xito el t铆tulo.
El complejo, que es administrado por la ciudad de San Diego, cuenta con dos canchas de 18 hoyos a orillas del Pac铆fico y fue dise帽ado por William Bell en 1957. En el lugar previamente exist铆a un campo de entrenamiento de la marina estadounidense llamado Camp Callan y lleva el nombre de Torrey Pines por la cantidad de estos pinos que hay en el 谩rea. Las canchas comenzaron a cobrar fama internacional cuando el World Junior Championship empez贸 a disputarse all铆 cada mes de julio. Los nombres de Phil Mickelson, Lorena Ochoa, Tiger Woods, Corey Pavin se han inscripto desde entonces entre los ganadores en las distintas categor铆as y algunos de ellos han vuelto a conquistar el torneo que cada a帽o juega el PGA Tour en el lugar.
Para el campeonato, dijimos, se utilizar谩 la cancha sur, que sufri贸 grandes reformas en 2001 a cargo de Rees Jones o 鈥淒r. Open鈥 como se lo conoce. Jones, hijo del famoso dise帽ador Robert Trent Jones, ha sido el encargado de acondicionar las viejas canchas a los requerimientos de hoy para la disputa del US Open. En la actualidad, el trazado sur cuenta con 7.569 yardas y par 72, lo que ser谩 una dur铆sima prueba para todos, debido a que se juega al lado del mar y las brisas marinas complicar谩n todo un poco m谩s.
En una cancha nueva para el campeonato parecer铆a dif铆cil saber qui茅n puede ser el favorito, pero con la historia del PGA Tour en el lugar resulta muy sencillo saber qui茅nes tienen ventaja en Torrey Pines. En las 煤ltimas 16 ediciones del Buick Invitational, Tiger Woods gan贸 en seis oportunidades. Phil Mickelson obtuvo aqu铆 su primera victoria como profesional en el tour en 1993, para luego volver a ganar dos veces m谩s. Queda bien en claro entonces qui茅nes son los candidatos naturales para quedarse con el US Open. John Daly tambi茅n gano aqu铆 en 2004, y con la distancia de Torrey Pines, todo indicar铆a que los largos pegadores ser谩n los 煤nicos con posibilidades en 2008, pero tambi茅n aqu铆 gano Jos茅 Mar铆a Olaz谩bal luego de que la cancha fuera renovada. Adem谩s, el torneo del tour se juega en enero y lo que encontrar谩n los participantes en junio ser谩 totalmente diferente. Fairways mucho m谩s angostos, el t铆pico rough del US Open, que en verano y cerca del mar se puede poner injugable y greens m谩s firmes y veloces.
Este ser谩 el panorama y el escenario que se le presentar谩n a Andr茅s Romero y 脕ngel Cabrera. El Pato llegar谩 con toda la carga emocional que significa ser el campe贸n defensor y si la USGA no cambia el criterio de las salidas, compartir谩 los dos primeros d铆as de juego con Tiger Woods. El tercero es normalmente el campe贸n del US Amateur (qu茅 bueno ser铆a que nosotros imit谩ramos esto en nuestro Abierto), pero Carl Knost decidi贸 hacerse profesional y entonces ese lugar est谩 vacante. Cabrera no ha tenido actuaciones descollantes hasta el momento en lo que va del a帽o, pero tampoco las hab铆a tenido en 2007 cuando llego a Oakmont. Ser谩 importante que para ese momento ya haya encontrado caddie en reemplazo de Gardino, para poder estar concentrado solamente en el juego.
Para Pigu ser谩 su primera experiencia en el campeonato y deber谩 adaptarse a un tipo de cancha que nunca antes ha visto.
Torrey Pines espera la llegada del US Open por primera vez. Un lugar dominado por los dos grandes del golf mundial. Un campeonato que hist贸ricamente le pertenece a los locales, pero que los 煤ltimos cuatro a帽os trajo ganadores del hemisferio sur. S贸lo esperemos que la racha contin煤e.
Por Francisco Paquito Aleman
Fotos Getty Images
British Open
Pga Championship