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42º Abierto del Norte Personal 2008

9 August 2008 No Comment

Andres Romero

Otra vez será

Andrés Romero volvió a ser profeta en su tierra para quedarse con el Abierto del Norte, en una edición de lujo de este torneo que contó con la presencia de Ángel Cabrera, Eduardo Romero y el ascendente aficionado Emiliano Grillo, que con sólo 15 años peleó palmo a palmo con los grandes hasta el final.

Emiliano Grillo recibe el saludo y la felicitación de Andrés Romero, el campeón. El joven chaqueño peleó mano a mano con Pigu hasta el final.

Fue una semana muy especial para todos los tucumanos y, entre ellos, también para la estrella del torneo. Estamos hablando de Andrés Romero. Pigu volvía oficialmente a la competencia en su tierra, después de haber mostrado al mundo todo su talento y su magia, que lo llevaron a ocupar una platea preferencial entre los mejores 30 jugadores del mundo.

La última vez que Andrés había jugado en el Jockey Club de Tucumán había compartido la copa con Ricardo González y, a partir de allí, llegarían alegrías impensadas 12 meses atrás. La increíble actuación en Carnoustie, la victoria en Alemania, el debut en el PGA Tour y, más recientemente, su triunfo en New Orleans y una gran tarea en su primer Masters.

Gracias a todos estos logros, pasó a ser uno de los deportistas más reconocidos de la provincia y, por esa razón, se esperaba con mucha ansiedad este nuevo Abierto del Norte. El chico que nació jugando en los fairways y greens de Alpa Sumaj volvía para mostrarle a su gente todo su crecimiento y su maduración en una cancha de golf.

Pero no sólo por lo que hace Pigu dentro de la cancha se ha convertido en un ídolo de los tucumanos. Su permanente colaboración con instituciones benéficas, su permanente disposición para, con una sonrisa, firmar un autógrafo, una foto o regalar una pelota a algún chico que le recuerda sus primeros años, son todas cualidades que remarcan en él esa simpleza que lo hace aún más grande.

La cita en Tucumán también era especial porque Pigu aprovecharía la ocasión para festejar, junto a todos sus amigos y familiares, sus 27 años, en un evento que convocó a más de 300 personas.

Tres para triunfar

“Ojalá pueda ganarlo cada vez que lo juegue”, dijo alguna vez Pigu, mostrando la seriedad con la que se toma el Abierto de su provincia. Tan es así que armó su calendario buscando llegar a este torneo de la mejor manera posible. Luego de dos semanas en los Estados Unidos, donde de paso convenció a Ángel Cabrera de que lo acompañara a Tucumán, Pigu llegó motivado buscando su tercer título consecutivo y el cuarto de su cosecha personal. Con él, como decíamos anteriormente, estaban el Pato y el Gato Romero, máximo ganador
del Abierto del Norte, con 5 victorias, lo que garantizaba un evento de lujo, donde los amantes del golf podrían disfrutar de lo mejor del deporte argentino. Así las cosas, la organización, a cargo de Golfstar,
decidió juntar a las tres figuras en las primeras dos rondas. Un lujo que pocos torneos de este país se pueden dar y que supo reconocer el público tucumano, que acompañó en gran número.

Pigu comenzó con 65 golpes (-6) y empezó a dar muestras de su talento, en especial con un gran juego sobre el green. En tanto, Ángel Cabrera, que volvía a Tucumán después de dos años de ausencia, finalizaba con 67 golpes (-4) y quedaba 9°. Por su parte, la familia Cabrera se hacía notar en Alpa Sumaj. Junto al Pato estaban sus dos hijos, Federico y Ángel, quienes también tuvieron una destacada actuación. El primero mostró su potencia y sacó chapa de protagonista del torneo, mientras que el menor, que todavía es aficionado, anotó el único hoyo en uno del campeonato. En el hoyo 2, con el hierro 9, Ángel (h), que tiene 2 de handicap, embocó el primer “ace” de su carrera.

Mientras tanto, sin levantar mucha polvareda, Emiliano Grillo anotaba 69 golpes y no daba muchos indicios de querer meterse en la pelea con los “grandes”. Al menos por el momento. Al día siguiente, este chico de 15 años nacido en Chaco, pero radicado en Buenos Aires, firmó la mejor tarjeta del campeonato (63 golpes) y la gente comenzó a preguntarse por el irreverente que se animaba a discutir la punta con el Pato y Pigu. Y es que, después de los 36 hoyos, Grillo había quedado a un golpe del tucumano y compartiendo el segundo lugar con el cordobés y su hijo Federico, que anotó seis birdies, un águila y un bogey para darse la chance de jugar junto a su papá y su amigo Andrés, que lo alojó en su propia casa durante esa semana.

Emiliano Grillo, con apenas 15 años, terminó compartiendo el segundo lugar junto a nada menos que el Pato Cabrera.

Andrés Romero escoltado de Cabrera padre e hijo / El Pigu volvió a ser profeta en su tierra

“Por supuesto que me pone contento”, decía el Pato. “Nunca jugué con él en un torneo y me alegra que lo esté haciendo bien, pero mañana yo voy a salir a hacer mi juego y a tratar de ganar”, aclaraba.

Grillo empieza a hacer ruido

El viernes, luego de la gran fiesta de cumpleaños de Andrés, se viviría otra gran jornada. Ya al comenzar la ronda Grillo daba que hablar. Tres birdies en los primeros cuatro hoyos lo ubicaban en lo más alto del tablero, por encima de Romero y de Cabrera. Eso pareció influir en el rendimiento del chaqueño, que luego tuvo que esperar hasta el hoyo 12 para encontrar otro birdie. Esto fue aprovechado por el tucumano quien, a partir del hoyo 5, comenzó a mostrar todo su talento sobre el green, cuando embocó para birdie en el 5, 6, 8 y 9, para sacar un par de golpes de ventaja. Los Cabrera alternaban aciertos con errores y eso les impedía luchar mano a mano con Pigu, mientras que Grillo se llevaba una gran ovación al anotar un nuevo birdie en el 18 y compartir así la punta con Andrés Romero. Con tan sólo 15 años, pero con grandes antecedentes como aficionado –que incluyen una Copa Pereyra Iraola en el Abierto de la República 2007, un par de Sudamericanos, una Copa Cruz del Sur y el Campeonato Nacional por Golpes–, Grillo soñaba con dar el batacazo más grande del año.

Y estuvo cerca de darlo. Al menos ésa era la impresión luego de los primeros nueve hoyos de la última jornada. Entre los altibajos de Pigu y de Rafa Gómez, que también se había metido en la lucha luego de una gran tercera ronda, Emiliano tenía un comienzo soñado, con tres birdies en los primeros cinco hoyos, que le daban una ventaja de tres golpes sobre Pigu. Falló de cerca en el 6 y en el 8, y eso les abrió la puerta a los que estaban detrás. Cabrera, con tres birdies consecutivos del 8 al 10, le daba alcance aGrillo,mientras que
Pigu desperdiciaba varias chances de bajar algún golpe más. “Es una de las pocas veces que me sentí nervioso en este torneo, veía que Emiliano estaba lejos y yo no podía embocar”, diría luego Pigu.

Pero todo cambiaría en el hoyo 14. Grillo salía en ese par 5 con 2 golpes de ventaja sobre Pigu y uno sobre Cabrera, que se encargaba de desperdiciar golpes por su irregular juego sobre el green. El drive de Romero encontró el centro del fairway, mientras que el de Grillo se abrió a la derecha y se fue fuera de límites, por pocos centímetros. Luego de fallar la segunda salida por la izquierda, el chaqueño se fue con doble bogey. En tanto, a Pigu sólo le bastó hacer un gran tiro con su hierro 6 para dejarse unos tres metros para águila: sin dudar, embocó y, en un solo hoyo, pasó a tener una ventaja de 2 golpes. Se había dado vuelta la tortilla y el tucumano se encontraba, en pocos minutos, con una ventaja que no había podido lograr previamente. Con cuatro hoyos por jugar era difícil que se le escapara al local. Cabrera se acercó con un birdie en el 16, pero Pigu respondió en el 17 para llegar al tee del hoyo final con dos de ventaja sobre el Pato y tres sobre Grillo. La caminata por ese par 5 será otro de esos recuerdos inolvidables que quedan en la memoria de un deportista, con las más de 4000 personas que llegaron al Jockey esa tarde aplaudiendo y gritando por el ídolo, que no los defraudaba. También el público se haría su tiempo para ovacionar a Grillo, cuando embocó su putt para águila que le permitió compartir la segunda posición con Cabrera.

Pero el centro de atención era ese tucumano que los enorgullece con sus actuaciones por el mundo, y a quien querían devolverle un poco de todo eso que el Pigu les brinda cuando se reconoce tucumano por sobre todas las cosas. El birdie final fue un trámite y, una vez que terminó de saludar, una multitud de chicos se abalanzó buscando algún recuerdo del campeón.

“Estoy muy feliz, fue una semana perfecta, gané una vez más ante mi gente, festejémi cumpleaños el jueves con todosmis amigos y el torneo fue espectacular: tuvo de todo, a los mejores jugadores y a un chico como Grillo que me impresionó cómo jugó”. Las palabras de Pigu no pueden resumir de mejor manera lo que pasó. ¡Salud, Campeón!

Por Marcos Virasoro / Fotos: Gentileza Golfstar

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